En un mundo con tasas de interés que han tocado fondo, el concepto de austeridad debe ser reexaminado.
En otras palabras, necesitamos un cambio de paradigma hacia una austeridad inteligente.
El apoyo de la comunidad internacional a políticas de austeridad inteligente que combinen un marco macroeconómico creíble con programas de gasto público responsable, extendería los beneficios de las bajas tasas de interés a las economías emergentes y ayudaría a reactivar el crecimiento global.
Como resultado, la bonanza de la que gozaron varias de las economías emergentes y naturalmente buena parte de América Latina por casi una década, ha llegado a su fin.
En los tiempos económicos y socio-políticos que corren, sería un error reaccionar con la mentalidad de los años 1980 y 1990, ya sea para las economías de América Latina, otros mercados emergentes o para el sistema global.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/02/america/1456931253_693826.html
