Pero Theresa May está orientando Reino Unido hacia aguas tenebrosas y hoy por hoy sería prematuro celebrar la autoinmolación del UKIP.
El actual Gobierno conservador de la madre Theresa May está en proceso de hacer suya la demagogia barata del propio UKIP.
El partido de los borrachos se muere, pero Theresa May da señales de querer resucitarlo.
Los extranjeros residentes en Reino Unido no se verán obligados a lucir estrellas amarillas en su vestimenta.
El problema es que mientras aún hay tiempo para frenar a Trump, con el UKIP ya es demasiado tarde.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/09/actualidad/1476030672_611185.html
