Río de Janeiro vive semanas difíciles que han puesto en jaque la imagen de destino ideal de vacaciones.
Los casos se repiten con cierta frecuencia hace años.
La entrada en algunas favelas de Río de Janeiro, dominadas por el tráfico, depende de la aprobación expresa de sus dueños.
Francisco llegó a salir del coche y rogó al grupo de cerca de 20 hombres armados que le dejasen marcharse para salvar a su mujer.
Apenas ocho kilómetros de distancia separaban el lugar de encuentro familiar de la favela Caramujo, territorio infranqueable del tráfico.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/05/actualidad/1444062892_524126.html
