Gracias a esa flema tan británica, el Reino Unido ha logrado un estatus privilegiado dentro de la Unión Europea.
“Créanme, no albergo ningún sentimiento romántico hacia la Unión Europea”, ha asegurado el primer ministro británico, David Cameron, en lo que se ha evidenciado como una torpe y seguramente inútil defensa frente a los euroescépticos de su partido, que le acusan de estar haciendo todo lo posible para que el Reino Unido permanezca en la Unión Europea.
Puede que dentro del Reino Unido no, pero fuera de él es fácil creer a Cameron cuando dice que “sólo le interesa la prosperidad y la influencia en el mundo del Reino Unido”.
Al revés, pocos se benefician tanto de la UE y contribuyen tan poco a sostenerla como el Reino Unido.
Dice Cameron que Europa no funciona y que hay que reformarla o se marchará.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/09/opinion/1444403160_429740.html
