West Ham es la concretización de la confusión perpetua, no sólo no está en el oeste de Londres sino que el secreto mejor guardado del club es que el West Ham juega en East Ham.
Como nunca he sido dado a la autosuperación yo le voy al West Ham por una especie de fobia a la terapia.
Cada juego, los martilleros del West Ham entonan “Blowing Bubbles” mientras que una maquina llena la cancha de burbujas.
Los símbolos del West Ham son el martillo y las burbujas; su cimiento simbólico yace entre lo ideal y lo plausible.
A pesar de su tendencia a la mediocridad, irle al West Ham no es es ningun sentido un ejercicio vano.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/05/10/actualidad/1462915082_022047.html
