“Uso la fábula como una excusa literaria, para que haya personajes y sea más entretenido, y a través del diálogo, insertar estas semillas de conceptos y reflexiones en la mente del lector”, explica Cala.
Aunque ya entonces tenía claro qué quería ser de mayor, no hizo periodismo.
Uno infantil, con ilustraciones: Ser como el bambú; “para niños tan pequeños que se los tendrán que leer sus mamás”.
“Antes de embarcarnos en esta fábula, (…) te invito (…) a convertirnos en bambú”, lee la introducción.
El bolígrafo siempre en la mano, la sonrisa en la cara y la mirada relajada, pero nunca esquiva.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2015/09/30/actualidad/1443642722_092879.html
