En Las Vegas, por supuesto, a Vashti no la rodea ningún muro, solo un padre obsesivo y la oración.
Y nadie lo duda, y menos que nadie la prensa norteamericana, que, admirativa al máximo, la califica aventurada y unánimemente de futuro y pasado del salto de altura mundial.
Ninguna altura parece insuperable para la increíble Vashti, que el sábado, en la misma cancha del Mundial, ganó el campeonato de Estados Unidos en pista cubierta con un salto de 1,99 metros, récord mundial júnior bajo techo.
Como futbolista, Cunningham jugaba eléctrico y veloz; como entrenador y padre es tan obsesivo como en su trabajo de pastor protestante o productor de música góspel.
Pero su hija, estudiante de último año en un instituto de Las Vegas, le dijo que no.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/03/14/actualidad/1457969953_637590.html
