Característicamente, en la ofuscada Venezuela de hoy, el creciente consenso de que hablo —“Maduro haría mejor en irse”— no termina aún de desembocar en diálogo y acuerdo político entre los vastos sectores moderados de ambos bandos adversos.
Maduro persiste enajenadamente en perorar contra el capitalismo y proponer descabellaos retornos a la caza, la pesca y la recolección precolombinas.
De todo este cuadro emana la importancia del anuncio que la Mesa de Unidad Democrática ha prometido para esta semana: brindar a Venezuela un detallado mapa caminero que, en cuestión de semanas, por medios constitucionales y democráticos, conduzca al fin del desgobierno de Nicolás Maduro y del desastroso modelo económico instaurado por Hugo Chávez.
Mientras tanto, las facciones militares que hasta hace poco daban sustento al Gobierno se han replegado sobre sí mismas a la espera de alguna milagrosa mejoría del cuadro económico que providencialmente vivifique la agónica presidencia de Maduro.
Ello les permitiría, al menos, prolongar, así fuese solo por poco tiempo, el incesante saqueo de los cada día más menguados fondos públicos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/02/america/1456957840_768255.html
