Demasiado, Víctor, demasiado…
Hoy, ante el torero muerto, cabe recordar que Víctor Barrio era de uno de esos jóvenes que decidió dedicar su vida por entero al toro.
Hay que estar loco para ser torero.
Ahora, ante el torero muerto parece que no cabe más que el dolor y la tristeza por el ser humano desaparecido.
Víctor Barrio ha alcanzado en los pitones de un toro la gloria que no pudo tocar con los dedos en este mundo.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/07/10/actualidad/1468154752_754389.html
