Barack Obama lo miró, sonrió como sólo puede sonreír el deslumbrante Barack Obama y le respondió a su camarero cubano: “It’s an honor for us too”.
Hace cinco años, el restaurante donde han cenado los Obama era una vivienda que un perito quisquilloso hubiera declarado en ruinas.
Jorge Alberto Cotilla Espinosa, el domingo por la noche, minutos después de haber servido la cena a la familia Obama.
El elegante Obama no sacó del bolsillo un engorroso monedero sino “un bultico de dinero” y pagó dejando una buena propina.
Mely en la mesa donde cenaron los Obama, una hora después de que se marchasen.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/21/america/1458564612_562524.html
