Como muchos otros en Ciudad Juárez sabe que el monstruo, dentro o fuera del penal, aún anda suelto.
Que en Ciudad Juárez, el infierno, aunque lo visite el Papa, sigue teniendo las puertas abiertas.
En su interior, recuerdan los que la conocieron, se reproducía a escala el horror de Ciudad Juárez (1,3 millones de habitantes).
En Ciudad Juárez, el infierno, aunque lo visite el Papa, sigue teniendo las puertas abiertasNadie sabe explicar a ciencia cierta este descenso de la criminalidad.
En Ciudad Juárez los crímenes son diez veces menos que en la época más negra.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/16/mexico/1455651748_808731.html
