Ni un niño más volando hacia la muerte.
Su único delito era ser estrábica, y a causa de ello dos compañeras la maltrataron hasta llevarla a la muerte.
“Iban allí a decirme lo que yo hacía mal y disfrutaban con ello, comentaban en clase: ¡hoy hay reunión!
Hasta que la gran ballena arponeada del acoso escolar se sumergió de nuevo bajo las aguas de nuestra indiferencia.
También se nos encogió nuestro delicado corazón en 2013, cuando Carla, una chica de 14 años, se tiró desde un acantilado en Gijón.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/16/eps/1455626181_383546.html
