Juega por impulsos Wawrinka, ciclotímico, tan curvilíneo que existen momentos del año en los que parece que la cosa no va con él.
Así que Djokovic terminó fundido y cojeando, atendido por el médico, con una ampolla en su pie derecho, sangrante y tembloroso.
Allá va un revés paralelo, allá una derecha cruzada; allá un tiro liftado, allá otro plano y profundo.
Los 46 winners de Wawrinka (por los 30 suyos) le abrasaron; también, el hecho de materializar solo tres opciones de rotura de las 17 que dispuso.
El mejor antídoto contra Novak Djokovic se llama Stan Wawrinka, un suizo bonachón que juega al tenis como los ángeles y que ayer derrotó al número uno en la final de Nueva York (6-7, 6-4, 7-5 y 6-3, después de 3h 54m), para elevar el tercer grande de su carrera.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/09/11/actualidad/1473615493_700120.html
