Por uno de sus referentes y por su origen indígena, a William León lo conocen como el Spielberg Puruhá, pero este cineasta ecuatoriano de 32 años no quiere que lo encasillen.
William tomó prestada la cámara de video de su madre y grabó las escenas que los indígenas querían contar.
El cineasta puruhá que mantiene una base en Quito está convencido de que “el cine es cine y hay que clasificarlo solo como terror, drama o comedia y nada más”.
Esta película, que cuenta con efectos especiales, traspasó fronteras y fue premiada en festivales de Alemania y Finlandia.
William formó un crew de profesionales y se integró a la empresa Inka’s Records, basada en Los Ángeles.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/02/11/actualidad/1455220967_214219.html
