Le dije que si me clasificaba otra vez me lo ponía, así que aquí está.
No cambiaría absolutamente nada”, aseguró Muguruza, cuyo mejor tenis ha venido tal vez cuando menos se esperaba.
Pocas, o más bien ninguna más allá de las que puedan brindar los números, siempre traicioneros, burlones.
Todas, porque el abanico está completamente abierto y cualquiera puede llevarse el premio de fin de temporada.
Ahora sigo aprendiendo muchas cosas y muy rápido, porque mi carrera ha ido muy rápido… Pero creo que es un privilegio sentir algo así.
Fuente original: WTA Finals 2016: Al filo de lo imprevisible | Deportes | EL PAÍS
