En la imperiosa España de las modas se está imponiendo ahora que hablar de Venezuela no es lo que debemos hacer, porque hay cosas más graves en este país.
Hablar de Venezuela es rasgar el prestigio de una entelequia que algunos, entre nosotros, quisieran ahora que fuera opaca.
Como si Venezuela fuera, estrictamente, un país opaco, en el que lo que sucede haya que ocultarlo por si a quienes en otro tiempo la usaban como modelo les ofende la alusión.
Venezuela está siendo ahora el centro de una grave crisis, que tiene que ver con la política, con los derechos humanos, con la economía y hasta con los modos.
Hay precedentes, pues, del desdén actual a quienes se ocupan de Venezuela, como sigue siendo habitual leer o escuchar el descrédito hacia los que se atreven a cuestionar, aun ahora, a la revolución cubana.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/01/opinion/1464799191_427623.html
