El yugo social, político, económico y cultural impuesto por el modelo de acumulación vigente es, ¡sin duda!, excluyente, autoritario y asfixiante.
Tampoco menosprecia valor alguno que pueda trastocar en beneficio de sus mandantes.
La variedad de los derechos humanos de los ciudadanos del mundo se reduce a manjar apetecible a sus mandíbulas.
El financierismo, como orientación hegemónica de las plutocracias, se cuela y rellena todos los intersticios de la vida organizada de los pueblos.
En términos groseros ha colaborado con dicha tendencia (Pacto por México), claro está, en la medida de sus cortas ( chuchas) capacidades.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/07/opinion/019a2pol
