Lo vivido en 2006-2007 en Oaxaca aún mantiene heridas abiertas. Foto: noticiasnet.mx

“Decir espera, es un crimen; decir mañana, es igual que matar, ayer de nada nos sirve, las cicatrices no ayudan andar”. Esta frase del cantautor Luis Eduardo Aute, sintetizan los 9 años de espera, de heridas abiertas, de impunidad.

Pedro MATÍAS
OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- Aunque no están, nunca se fueron. Sí, ahí estaban las viudas, los huérfanos, la familia de José Colmenares, de Lorenzo San Pablo, Alejandro García… los ejecutados extrajudicialmente por las caravanas de la muerte.

Nadín Reyes y Margarita Cruz Sánchez también perdieron el miedo para exigir la presentación con vida de los integrantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR) Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecidos el 25 de mayo de 2007.
Acusaron que fue el Estado el que cometió ese delito de lesa humanidad donde están implicados el ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz, porque ellos lo detuvieron y los entregaron al campo militar número 1.
Trinidad San Pablo Cervantes se presentó “no para dar testimonio, sino para exigir al gobierno de Gabino Cué cárcel a los autores intelectuales y materiales.”
También exigió que llamen a Tv Azteca y en particular a Edgar Galicia porque cuando se le solicitó su testimonio no quiso, cuando hay imágenes de cuando los agredieron las caravanas de la muerte. Sin justicia no puede existir paz, reafirmó.

[quote_box_left]Inmediatamente los asistentes gritaron;  ¡Justicia!, ¡justicia!, ¡justicia! [/quote_box_left]

Bertha González Garnica, pareja de Lorenzo San Pablo Cervantes, acompañada de su hijo, fue contundente: “No confiamos en una instancia más como la Comisión de la Verdad, pero seguiremos exigiendo justicia y ojalá no sea un teatro más para engañar a la opinión pública porque este gobierno protege al anterior”.
“Gabino decía que todo cambiaría; mentira, no es cierto, es la misma porquería. Gabino decía que todo cambiaría, mentira, no es cierto, es la misma porquería”, repitieron insistentemente las víctimas de 2006 y 2007.
Ciudadano enfrentándose a la PFP, durante el conflicto de Oaxaca 2006. Foto: El Universal.
Ciudadano enfrentándose a la PFP, durante el conflicto de Oaxaca 2006. Foto: El Universal.

Llegó el discurso del representante del Alto Comisionado de la ONU en México, Javier Hernández, quien reconoció que “la verdad se abre paso a veces a paso lento. Y se abre paso por la constancia de las familias de las víctimas, de los deudos, porque ustedes no van  a cejar y ninguna Comisión de la Verdad va a dejar de exigir justicia y la justicia tendrá que llegar”.

Citó como ejemplo la beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero, proceso que se inició hace más de 20 años y ahora el Papa Francisco lo acaba de canonizar y con ello reconocer su lucha.
Una maestra que se encontraba en el campamento frente a la Casa de Gobierno de Ulises Ruiz narró el horror que vivieron el 27 de octubre de 2006 en Santa María Coyotepec.

     


  • “A las 4 de la tarde escuchamos por la radio que habían cometido el asesinato de un periodista extranjero (Brad Will) en Santa Lucía del Camino. Estábamos en nuestros campamentos sin armas, y en espera de información. Sin embargo, cuando empieza la represión por Santa Lucía y San Antonio de la Cal, una mujer a través de un altoparlante salió en Santa María Coyotepec invitando a su comunidad a tomar armas y desalojarnos”.
  • “De un restaurante surgieron hombres vestidos de civil con rifles y machetes. De los costados salieron policías vestidos de azul y de otro lado salieron cholos con palos y macanas y empiezan a perseguirnos. Nos coparon. Sabían que estábamos indefensos y nos rodearon. Los maestros varones lanzaron cohetes para pedir auxilio”.
  • “Tratábamos de tranquilizarnos pero el miedo y el terror nos hizo correr al lado norte, rumbo a los cerros, unos tardaron días para poder bajar, otros se fueron al costado y salieron hasta Zimatlán y Xoxocotlán. Los que llevaban rifles lanzaron disparos al aire y después hacia los maestros. Todavía puedo recordar cómo surgían los maestros macheteados, amarrados, encadenados, desnudos pidiendo a la Cruz Roja y nunca llegó”.
  • Con voz entrecortada recuerda: “Fui alcanzada por una bala en el glúteo derecho. Los campamentos y vehículos fueron destruidos e incendiados. Eso fue lo menos grave. El atentado más grave fue que a un compañero que abrió la puerta de la telesecundaria le fueron macheteadas las manos. No puede trabajar y tuvo que salir del pueblo”.
  • También, agregó, “hubo gente que abrió la puerta y luego entregó a la Policía a los maestros, mientras que en el altoparlante lanzaban vivas a favor del PRI y de Ulises Ruiz.
  • “Fui partícipe de que 14 compañeros de Candelaria, Loxicha, fueron semienterrados para no ser encontrados ni masacrados y fue asesinado Emilio. Hasta este momento no sabemos quién lo mató ni hemos encontrado justicia, entonces, doy fe y denuncio que en Santa María Coyotepec se cometió un crimen de Estado y se laceraron los derechos de muchos.
  • Lo que lastima es que “hemos buscado justicia, hemos estado en la Fiscalía y no tenemos respuesta. He caminado sola, sin acompañamiento para decir mi verdad. Hoy no puedo que más que denunciar que soy hipertensa y con problemas para caminar, pero mi puño está levantado porque soy mujer, soy oaxaqueña y soy digna”.

 


 

La esposa de Alejandro García Hernández -tiroteado en una barricada el 14 de octubre DE 2007 a las 2:45 horas-, denunció que lo dejaron morir. Al paso del tiempo se enteró que los médicos y enfermeros fueron premiados. Al cuestionarles qué sentían de obtener ascensos con la sangre de otros, la respuesta fue lapidaria: El dinero es el dinero”.
A las 13:08 todos se ponen de pie para escuchar el “Dios Nunca Muere”, himno de los oaxaqueños. Los rostros son de dolor, de tristeza.
Y siguen los testimonios, el de un padre de familia mixtecto que dejó a su familia para caminar con el magisterio.
“Más de seis meses viví en Oaxaca, dejé a mi familia, pasándome como barrendero y me escondía en tambos de basura para no ser asesinado. Llora.
“Salimos de aquellos pueblos para decirles que también fuimos perseguidos y golpeados, pero le dimos batalla al asesino de Ulises Ruiz, no logramos la victoria pero fue un paso importante para Oaxaca. Si no hay justicia para nosotros, no habrá paz para el gobierno.
“Si no vemos a los agresores en la cárcel, no habrá paz en el estado”, sentenció.
Felipe Sánchez Rodríguez, uno de los 135 presos del 25 de noviembre, asegura ser torturado con toques eléctricos en la nariz, amenazaron con cortarle los dedos y los enviaron al penal del Rincón de Tepic, Nayarit. Todos en fila, parados, sentados, cabeza entre las rodillas. Custodiados de perros. Los humillaron al obligarlos a abrir los glúteos, les  cortaron el pelo.
Legó el turno del discurso de Carmen Aristegui, quien sintetizó: “Lo que aquí sucede tiene que ir de la mano de la verdad, de la memoria, pero sobre todo, de la justicia.
“Lo sucedido no quedó en 2006 y 2007, continúa por las desapariciones que no podrán resolverse hasta que no sean presentados con vida”.
“La movilización magisterial iniciada en mayo de 2006 pretendía rezonificación de ingresos de maestros, mayor número de plazas, basificación, pero la respuesta fue autoritaria, la represión, tortura, asesinatos, encarcelamientos, desplegaron marchas multitudinarias y actos de protesta. Aquel conflicto se aceleró de movimiento de maestros a convertirse en una revuelta social. El histórico desalojo del 14 de junio de 2006 generó el punto de no retorno”.
“Oaxaca se convirtió en foco de atención nacional e internacional. Pusieron al límite de Ulises Ruiz y Vicente Fox. No cayó, de milagro. Ahora, México ha acumulado hechos violentos donde prevalece la impunidad, el disimulo y el silenciamiento.
“Ahora, el Informe de la Comisión de la Verdad debe ser el paso a la justicia porque la impunidad no cabe más y la desmemoria es inaceptable. El pueblo de Oaxaca tiene un expediente abierto y la Comisión de la Verdad tiene un desafío: exigir justicia.
La respuesta del público fue unánime: “No estás sola. Se ve, se siente, Aristegui está presente.
Cárcel para el asesino de Chalcatongo”.
Oaxaca 2006 3Florina Jiménez, esposa de José Vásquez Colmenares, con el llanto contenido confiesa: “Yo perdí la esperanza. Vengo con sentimientos encontrados, hoy tenemos las secuelas, seguimos siendo los revoltosos, pero sin saber nuestros sentimientos. Quién nos va a reparar nuestros corazones, de los hijos, de las madres, quién nos va a quitar los golpes, son 9 años que abrimos ese baúl y nos enfrentamos a esas personas que nos llaman revoltosos. Son ideales que defendemos. Hoy pido justicia para los que no pudieron estar acá.
Para cerrar la sesión, el padre Alejandro Solalinde sintetizó: “Se ha roto el silencio. Se ha perdido el miedo y quiero decirles que la Comisión de la Verdad también romperá su silencio cuando entregue ese informe. Igual que las víctimas, exigirá la reparación del daño.
“Aunque la Comisión de la Verdad no es un Mesías justicia, tiene que trascender y nosotros vamos hacer lo que nos toca. Con los hechos vamos hacer más. No es suficiente perder el miedo, romper el silencio, no es suficiente pedir la reparación del daño, para cambiar a este país y a Oaxaca; se necesita mucha fe”, puntualizó.
Luego vino un minuto de silencio y otro de aplausos. Los abrazos a las víctimas, las palmadas, pero, sobre todo, seguía ahí la semilla de la rebeldía.
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