Eduardo Bautista

En tiempos de descomposición de la clase política, de confrontaciones y purgas al interior de los partidos políticos, del aumento de la desconfianza de los ciudadanos ante los gobernantes y dirigentes partidistas, resulta claro que las soluciones a los problemas no están arriba y es importante que se multipliquen iniciativas y esfuerzos concretos desde la sociedad civil respecto al qué hacer.

En el caso de Oaxaca no podemos quedarnos únicamente en la contemplación de las pugnas entre las coaliciones y partidos, ni en los revanchismos personalistas de quienes contenderán por la gubernatura, el congreso y los municipios en las próximas elecciones del 5 junio. El futuro no depende únicamente de quienes triunfen en esa jornada. Es más, las opciones ni siquiera están bien identificadas, la lógica del PRI moldea a las presuntas oposiciones, sus visiones, estrategias de alianzas, movilización y captura de votos.

Pensar que tal o cual personaje o partido dará solución a las demandas históricas y rezagos acumulados, implica cierta dosis de ingenuidad que abona a frustraciones futuras. Las experiencias de aquí y allá nos muestran que los partidos convertidos en gobiernos terminan pareciéndose y olvidan las promesas que ofrecieron en sus campañas como el combate a la corrupción y la impunidad. No hay diferencias.

¿Qué hace que las cosas sean distintas? Si no podemos confiar en los candidatos ni en los partidos, ¿en qué tendríamos que apostar? ¿en que creer? ¿qué tenemos que construir? Habría que apuntar que uno de los puntos de partida estaría en que los ciudadanos dispongan de información precisa sobre los procesos políticos y sociales que ocurren y que esta información le permita tomar decisiones en términos electorales y respecto a su participación política más amplia.

Como una iniciativa ciudadana de las muchas que pueden construirse desde los diversos espacios de la sociedad civil, puede mencionarse la alianza entre comunicadores de la Asociación Mexicana por el Derecho a la Información (Amedi) y académicos del Instituto de investigaciones Sociológicas de la UABJO a partir de una reivindicación que ha estado latente desde hace muchos años en las expresiones ciudadanas independientes, el derecho a saber.

Ello pasa por la profesionalización de comunicadores y periodistas en torno a diversos asuntos para el cumplimiento responsable de su actividad, como la cuestión ética y el desarrollo de elementos que permitan una perspectiva más amplia y fundamentada de su trabajo en el periodismo de investigación. Si la prensa es un enlace importante con una sociedad civil en constante transformación, los trabajadores de la información también tienen la necesidad de su actualización constante.

Esta iniciativa que se concretiza en un diplomado así como en otras actividades que permitan construir núcleos críticos e independientes a las líneas de los poderes centralizados es empujada por quienes laboran en los medios informativos, en la misma frecuencia de que el proceso de democratización es sumamente complejo y requiere la reorganización social en sus diferentes escalas y sectores.

Los contrapesos ciudadanos son necesarios para no dejar el presente y el futuro de Oaxaca y del país en unas cuantas manos, y la apuesta sería construir la confianza desde abajo en las capacidades propias de los grupos sociales y comunidades, de lo que cada quien podría hacer para aportar y obtener lo mejor de las distintas experiencias, para conciliar, para tomar acuerdos, para construir consensos, sobre la base de información de buena calidad.

Otra de las iniciativas de los propios comunicadores se encuentra en el papel que jugarán en el próximo proceso electoral, en donde han convocado a asociaciones civiles, académicos y a la televisión pública estatal para abrir sus espacios en el debate con los aspirantes a los puestos de elección, pero con una perspectiva crítica y que de cabida a las distintas inquietudes de la ciudadanía.

Seguramente esta iniciativa irá más allá en las acciones para procurar la democratización de los espacios en los medios públicos, los cuales no se deben limitar a ser portavoces del acontecer gubernamental y difusores de boletines, sino que deben dar cabida a la pluralidad de expresiones ciudadanas.

En este proceso de democratización, que comprende no solo los momentos electorales sino también los ejercicios de gobierno y organización social, no podemos desestimar las diversas iniciativas ciudadanas, en tanto éstas surgen de la inconformidad ante las malas decisiones de los gobernantes y del exceso de personalismos.

Como parte del debate sobre nuestra realidad social y política, que se está abriendo al interior de los distintos espacios, instituciones y organizaciones en un marco plural, los universitarios y el público en general, tendremos oportunidad de escuchar y debatir el asunto de la transición democrática con John Ackerman, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. La cita, el miércoles 11 de marzo a las 11 a.m. en el Paraninfo de la Facultad de Derecho de la UABJO.

Investigador del IISUABJO. Integrante del Sistema Nacional de Investigadores Conacyt.

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