Horacio Corro Espinosa

Todos los nuevos nombrados en determinada responsabilidad dentro del gobierno de Alejandro Murat, coinciden al decir lo mismo: que van a trabajar, que van a modificar, que van a, que van a… Pero al preguntarles por dónde empezarán, se descubre que ninguno tiene un proyecto estructurado o medianamente grabateado.

El querer hacer las cosas bien hechas es una aspiración legítima, aunque a veces esa aspiración los lleva a un comportamiento inescrupuloso.

Hay algunos que llegan con la verdadera idea de servir a su pueblo, mientras que otros, van con el afán de prosperar a costa del dinero del pueblo.

Oaxaca puede prosperar siempre y cuando los que gobiernan, los que ya toman las decisiones más importantes, tienen una vida sana. Me refiero a una vida sana desde el punto de vista físico, espiritual y moral. Nadie que carezca de sanidad puede llevar a su pueblo a la prosperidad.

Una vida desgraciada puede llevar a la ruina al pueblo entero. Algunos, por no decir que muchos de los que fueron designados para determinados cargos, tienen problemas por antecedentes penales, o por procesos pendientes con la auditoría superior del estado, o en la contraloría; y otros más, están inhabilitados por determinado tiempo, pero aún así, ya fueron nombrados. Parece que para el gobernador eso no tiene importancia, pues lo que a él le interesa es que le presenten la declaración 3de3.

Una responsabilidad dentro del gobierno es casi igual que un matrimonio. Cuando el hombre se casa, éste recibe una mujer para que la desarrolle, la haga crecer cada día. En otras palabras, se le da un diamante para que lo pula y lo abrillante. Pero por desgracia, muchos califican a su pareja como loca, amargada, bruta, no sirves para nada, etcétera. Con el tiempo ese hombre va a tener a la mujer que él desarrolló.

Si ese hombre no ha sido capaz de desarrollar a su familia, mucho menos va a tener la capacidad de desempeñarse como líder en un cargo del gobierno.

Para tener una responsabilidad primero debe ser líder en su casa. Debe demostrar que su mujer sea mejor cada día, mejor persona, mejor madre, mejor amante de acuerdo al liderazgo del marido.

Así que cuando el marido le diga a su esposa: eres una amargada, por ejemplo, ésta podrá reclamarle: soy la mujer que tú desarrollaste.

Si el marido no dignifica a su mujer, no la cuida, no la protege, entonces, no debe tener ningún derecho sobre ella.

Si esa persona no puede guiar su casa, tampoco podrá llevar por buen camino una responsabilidad de gobierno.

La esposa, al igual que la entidad oaxaqueña tiene valores similares. ¿Cómo vas a amar, a hermosear, a proteger, a atender la ciudad si no has podido amar a tu esposa?

¿Cuántos de los funcionarios elegidos por Murat, tienen un matrimonio estable? Él lo ha de saber, aunque muchos huyeron de la familia como cobardes. Un cobarde no puede ser líder, ni mucho menos estar como cabeza de una oficina.

Lo más importante que un padre puede hacer a favor de sus hijos, es amar a la madre que tienen. Es lo mismo con los funcionarios. Lo más importante que un funcionario puede hacer a favor de la ciudadanía, es amar a la ciudad que tiene.

Supongo que el gobernador otorgó las responsabilidades después de conocer a la esposa de sus funcionarios. Supongo también, que hicieron lo mismo los secretarios para nombrar a los que están debajo de estos.

Si no fue así, este gobierno vivirá un caos.

 

Twitter:@horaciocorro

Facebook: Horacio Corro

[email protected]

 

 

Comentarios