logo1camaleonesANTONIO MUNDACA

Lo que para muchos fue un error político del líder de la bancada en el Congreso oaxaqueño del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Irineo Molina Espinoza, al asistir, y con ello legitimar el ascenso como nuevo gobernador de Oaxaca al priista Alejandro Murat Hinojosa, en realidad tuvo mucho de inmolación partidaria, que Morena –versus Irineo Molina- perdiera en lo público, para que Morena ganará en lo privado, con la duda evidente sobre el dos veces ex presidente de San José Chiltepec, que en política, no hay acuerdos a cambio de nada.

La asistencia de Irineo Molina –aunque haya sido según su propia declaración a “título personal” (sic)- fue una concertación entre las dos fuerzas mayoritarias del congreso: El PRI y Morena. O mejor dicho entre los liderazgos de esas bancadas para controlar las posiciones de la legislatura en ciernes: La Junta de Coordinación Política (Jucupo), la Presidencia de la Mesa Directiva, la Tesorería del Congreso y la interlocución con el Gobierno del Estado. De estos acuerdos hubo dos damnificados: el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que con su larga cola de dinosaurio vio acotado su poder de chantaje como abanderado de izquierda y un gran damnificado económico, Salomón Jara Cruz.

El ex candidato al gobierno oaxaqueño Salomón Jara fue rebasado en los acuerdos por Irineo Molina Espinoza y “la tribu” de Rosendo y Félix Serrano Toledo.  El autonombrado “líder moral” de Morena en Oaxaca fue separado de las negociaciones que incluyen el manejo, muchas veces poco transparente, de alrededor de 350 millones de pesos que serán repartidos a los coordinadores parlamentarios de cada partido.

Salomón Jara fue hecho a un lado del acuerdo político que acaba beneficiando económicamente a su propio partido, y se quedó fuera como interlocutor entre el muratismo, y la izquierda del partido lopezobradorista, a pesar de que según los priístas cercanos al viejo Murat, Salomón Jara Cruz ha venido negociando desde unas oficinas rojas en Polanco, con el clan desde semanas después del triunfo del PRI el 5 de junio pasado.

El acuerdo entre Irineo Molina y el PRI tuvo su origen a finales de agosto, semanas después de que fuera nombrado coordinador de los diputados electos de Morena para el congreso oaxaqueño, y el primer acercamiento fue Samuel Gurrión Matías que a finales de octubre buscaba ser líder de los diputados priistas. “No entorpeceremos a Murat si tiene buena intención de hacer lo mejor para Oaxaca”, declaró el 20 de septiembre Molina Espinoza, y con ello matizaba un discurso antimurat que había sostenido después de haber ganado el distrito 03 de Loma Bonita. El 14 de noviembre el PRI reconoció a Morena como segunda fuerza política del estado, un día después de que el PRD alzará la mano con sus 8 diputados, incluyendo al “cochupo” Carol Antonio Altamirano que había llegado por el PAN.

La presencia de Irineo Molina en la toma de protesta de Alejandro Murat sin embargo, tiene una concertación apegada a derecho, con un marco legal pantanoso e interpretativo que protege la designación de Molina Espinoza como líder de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), amparado en el artículo 40 fracción II que lo obliga a “Conducir las relaciones políticas del Congreso, con los demás poderes ya sean federales, estatales o municipales del Estado y con las demás entidades federativas”, y el artículo 40 Bis Fracción II que le otorga por ley la obligación de ser “la representación del Congreso”.  Legalmente Irineo Molina tuvo que estar, pero simbólicamente fue un descalabro mediatizado. Un error de boca, un error de mala interpretación de su parte,sobre aquellos sectores de la izquierda -casi siempre el voto pobre que sueña con imágenes claras o limpias, que no entienden de enroques, acuerdos y ambiciones de las personas que eligen y sirven a partidos políticos, y a patrones y a intereses-.

La carnita que esperaba su fariseo Salomón Jara Cruz, que pidió emberrinchado se turne el caso a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena y de paso un juicio político, una desafiliación del partido, o ya de plano que excomulguen al chiltepecano por negociar con la mafia del poder, esa a la que él solo ha visto de  reojo vendiéndose de izquierda, y cobrando con la derecha.

Fuego amigo y el pacto de los damnificados económicos 

Irineo Molina fue electo Coordinador de Diputados de Morena el 10 de agosto de 2016. Fue el primero en ser designado por las bancadas que integran la actual legislatura. Su elección tuvo un proceso dividido que llevó la anuencia de dados cargados por parte de la Dirigencia Estatal de Morena y su interlocución con referentes nacionales de ese partido, incluido Aleida Alavez y César Cravioto.

Fue elegido como representante de los diputados electos por 4 de ellos: Candelaria Cauih, Nely Espinoza y Javier Velázquez Guzmán. Tuvo en una primera vuelta en contra a María de Jesús Melgar, León Leonardo Lucas, Femando Lorenzo Estrada e Hilda Pérez Luis.

María de Jesús Melgar diputada del Distrito XII e Hilda pereza Luis del Distrito XIII fueron las que se opusieron de maneras férrea a la designación de Irineo Molina, la razón, ellas habían ganado la “joya de la corona” la ciudad de Oaxaca.

La aventajada de la rebatinga entre Irineo y Salomón, y que busca suceder como coordinadora de los diputados de Morena a Irineo Molina Espinosa es Hilda Pérez Luis, la diputada de Morena más cercana al PRD, que lleva como suplente a Consuelo Diego Cruz -hermana de la diputada perredista Eva Diego Cruz y que en 2015 estuvo por ser impuesta como candidata a la diputación del distrito 04 con cabecera en Tlacolula de Matamoros-, ambas cercanas en el sexenio gabinista a Amador Jara.

Hilda Pérez es la pieza que busca Salomón Jara imponer en el liderazgo de los diputados de Morena en Oaxaca. Diputada cuyo ombligo está ligado también a la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) y al ex rector Eduardo Martínez Helmes, ambos posiciones políticas del Coordinador de los Diputados federales del PRD Francisco Martínez Neri, que pertenece al grupo compacto de la Unión Campesina Democrática (UCD), tribu que controla también Amador Jara Cruz, hermano de Salomón Jara y a quienes Irineo Molina parece unir con su torpeza, con su habilidad porque les ha pegado donde más les duele, la chiche presupuestaria.

 


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