Dewayne “Lee” Johnson.

Emmanuel González- Ortega

Trabajó como jardinero en una escuela del distrito de Benicia, al norte de San Francisco, California, entre los años de 2012 y 2016. Se llama Dewayne “Lee” Johnson. Su trabajo incluía la aspersión del herbicida “RoundUp”, de la compañía Monsanto, así como la versión más potente, “Ranger Pro”, ambos basados en glifosato, en los espacios abiertos de la escuela. 

Lo hacía entre 20 y 30 veces por año. Usaba la protección “adecuada” para tal tarea, aunque reconoció que no podía cubrir completamente su rostro de los aerosoles que volaban durante las aspersiones del herbicida. 

Además, explicó que en un par de ocasiones accidentalmente se derramó el galón con el herbicida sobre el cuerpo mientras realizaba la fumigación. Dejó de asperjar el herbicida en enero de 2016, cuatro meses antes de dejar el trabajo. Tiene dos hijos y a su esposa, enfermera.

Johnson fue diagnosticado con linfoma No-Hodkin en octubre de 2014 y después, en marzo de 2015 fue diagnosticado con un tipo de cáncer aún más agresivo, entonces tenía 42 años. No se espera que viva más allá del 2019.

A partir de que la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), dependiente de la OMS, reclasificara al glifosato como probable carcinógeno para los humanos en 2015, Dewayne Johnson demandó a Monsanto en 2016 alegando que el herbicida “RoundUp” ocasionó el linfoma que actualmente padece, y que aunque Monsanto ha conocido de los efectos carcinógenos del glifosato (ingrediente activo de “RoundUp”) por décadas, nunca avisó a los consumidores del peligro. 

Johnson declaró que llamó en varias ocasiones a la línea telefónica de atención al cliente de Monsanto, varias veces entre 2014 y 2015, para describir sus síntomas y averiguar si el herbicida podía ser el causante de la enfermedad, representantes de la compañía respondieron que alguien lo contactaría, pero nadie lo hizo.

El juicio de Dewayne contra Monsanto es el primero contra la empresa.

Empezó el pasado 18 de junio en una corte en San Francisco, California, pero ya se han interpuesto en Estados Unidos cerca de 4000 demandas similares contra Monsanto, y el siguiente juicio será en octubre en Missouri.

Desde el inicio del juicio contra Monsanto, varias firmas de abogados han exigido a la corte la desclasificación de documentos internos de Monsanto, consistentes en reportes técnicos, correos electrónicos, mensajes de texto y telefónicos, entre otros. 

A esos documentos se les ha conocido como los “Monsanto Papers” y contienen información que Monsanto no ha querido que sea pública: fraude científico en los estudios de toxicidad, manipulación de los reportes, corrupción de las agencias regulatorias e, incluso, información oculta sobre cómo el organismo absorbe el glifosato y otros ingredientes presentes en el herbicida comercial “RoundUp”. 

Los herbicidas basados en glifosato son los agroquímicos más usados en la historia de la agricultura. 

Monsanto introdujo el glifosato como herbicida en 1974, y su uso aumentó a partir de la aparición de las semillas transgénicas –vendidas también por Monsanto- a partir de 1996, modificadas para tolerar el herbicida. 

En Estados Unidos se comercializan más de 750 productos que contienen glifosato, y entre 1996 y 2012 se han usado más de 1 millón de toneladas de glifosato en la agricultura estadounidense. 

Anualmente Monsanto (recientemente comprada por Bayer) gana casi 2 mil millones de dólares por la venta del herbicida con glifosato, y más de 10 mil millones de dólares por la venta de semillas transgénicas, la mayor parte modificadas para tolerar al glifosato.

Los herbicidas con glifosato están registrados para su venta en 130 países y está autorizado su uso en más de 100 cultivos. 

Se ha encontrado glifosato en el aire, en el agua (de ríos, del mar, en agua subterránea y en agua de lluvia); en la leche materna y en orina; y como una muestra, un estudio en salud de la mujer realizado en Urucui, Brasil, indicó que más del 80% de las muestras de leche materna contienen glifosato o derivados del herbicida. 

Recientemente Brasil se ha convertido en el mayor consumidor de agroquímicos, aunque recientemente se ha suspendido el uso de herbicidas basados en glifosato por 30 días hasta que el gobierno revalúe su toxicidad.

El primer juicio contra el herbicida más usado a nivel mundial terminó el pasado viernes 10 de agosto. 

Unánimemente, el jurado resolvió que Monsanto es responsable por el linfoma que padece Dewayne Johnson:

Monsanto actuó con “malicia u opresión” al proveer el herbicida con glifosato sin avisar sobre los efectos potencialmente peligrosos para la vida. 

El jurado compensó a Johnson con 289 millones de dólares por los daños causados por Monsanto: 2.3 millones por las pérdidas económicas pasadas y futuras, 37 millones por las dolencias y la angustia generadas; 1 millón por cada año en el cual pudo haber disfrutado de una expectativa de vida normal después de 2014; y 250 millones en compensación por la conducta maliciosa u opresiva. 

¿Se arrepiente Bayer de haber adquirido a Monsanto?

¿Cuántas demandas y juicios se abrirán en todo el mundo a partir de este antecedente?

Las agencias regulatorias y sanitarias deben prohibir inmediatamente el uso de los herbicidas basados en glifosato en todo el mundo y deben iniciarse protocolos epidemiológicos  y eco toxicológicos para determinar los daños ocasionados por los herbicidas en todo el mundo. Adicionalmente, debe prohibirse la venta, la siembra, el transporte y el almacenamiento de semillas transgénicas.

Más información:

Monsanto Papers:

https://usrtk.org/pesticides/mdl-monsanto-glyphosate-cancer-case-key-documents-analysis/