El consumo de plantas llamadas de “poder” sólo de manera lúdica, sin considerar la parte ritual y espiritual, hace que se conviertan en drogas, consideró Juan Javier García, ingeniero agrónomo de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

Señaló la importancia de conservar los usos rituales de ciertas plantas y productos -como marihuana, peyote u hongos-, porque si se les utiliza únicamente con fines lúdicos y no para obtener conocimiento es cuando se pierde lo sagrado.

Una planta sagrada puede ser cualquiera que logre un cambio bioquímico, puede ser mental o físico, en las personas. “lo sagrado uno se lo confiere al considerar las raíces culturales y la cosmovisión de la que es originaria cada planta”, expresó.

Las definiciones de las plantas sagradas son muchas; en términos químicos son aquellas que tienen alcaloides como un principio activo y que causan efectos psicoactivos, lo que culturalmente las dota de un cierto valor espiritual, expuso.

Lo sagrado de una planta es conferido por las personas, una planta puede curar enfermedades del alma, puede ser desde una manzanilla o yerbabuena. Lo sagrado existe en cada cosa que hacemos, en cada té o brebaje que se prepara, para nosotros una planta sagrada es a la que las personas dotan de cierto poder, de cierto valor y puede ser cualquier planta”, dijo Juan Javier García.

En días pasados, la Senadora Jesusa Rodríguez argumentó la necesidad de legislar sobre la despenalización de la marihuana, al considerar que era una planta sagrada a la que se le ha restado valor.

De lo sagrado a lo lúdico

A las plantas si se les consume sin más intención que la de pasarla bien, quitándoles el valor sagrado, cultural, emocional y espiritual, entonces se les puede considerar drogas, subrayó el ingeniero agrónomo de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

Una droga es una extracción de plantas, minerales u otras sustancias que pasan por cualquier proceso de transformación, de manera que es cualquier sustancia química ajena al cuerpo que genera un cambio en la bioquímica interna de las personas.

Respecto a la marihuana expuso que en cualquiera de sus variaciones como sativa, índica y robusta mejoran la producción de cannabinoides que ya existen en el cuerpo.

En tanto los hongos y el peyote generan un cambio en la bioquímica cerebral que mejora la producción de neurotransmisores positivos; es decir, de serotonina, en el caso de los hongos, y dopamina, en el del peyote.

Así, cuando cada uno de esos productos regulan de manera respectiva niveles de serotonina, dopamina y endocannabinoides se genera un equilibrio en los pensamientos y la forma de sentir y percibir el mundo.

Anotó que, aunque existen otras propiedades estudiadas y probadas en diversas instituciones académicas y médicas, los beneficios de las plantas sagradas está en que logran que quienes las consumen vuelvan a experimentar un estado de reconexión con el mundo que les rodea.

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