Texto: José Ignacio De Alba

Fotos: María Fernanda Ruiz

Con Los Pinos dispuesto como feria automotriz, o como en venta de garaje, 82 automóviles, en su mayoría de lujo, fueron subastados en un par de horas. Pero mientras los compradores y el subastador regatean y pujan precios, los paseantes aprovechan para tomarse fotografías con coches a los que difícilmente tendrían acceso.

Joel Hernández no fue a comprar, el hombre de 63 años llegó a la subasta en Metro sólo para retratarse junto a los coches deportivos. Vestido con pantalón negro y una camisa bien abrochada, pide a los pasantes que por favor le tomaran fotografías. Junto a un Smart Brabus color rojo, el hombre presume el retrato que, comenta, se lo mandó a su esposa con un mensaje: “para cuando me mandes por las tortillas”.

Hernández, de buen humor, mandó varios mensajes, unos a sus hijos y otros a sus amigos: “para cuando vayamos por las caguamas”, les dijo con su fotografía junto a una llamativa pickup, incautada en Sinaloa. Hernández dice que era chofer pero que el estrés por los largos viajes provocó que le floreciera el vitíligo y muestra las manos manchadas. Pero dice que ahora se toma la vida menos en serio y gusta de pasear por la ciudad los fines de semana.

Esta primera subasta tiene como objetivo paliar la alta marginación en dos municipios empobrecidos de Oaxaca: Santa María Tlahuitoltepec de la región indígena Mixe y Santos Reyes Yucuná de la Mixteca.

De acuerdo con los el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval, que cambió los criterios de medición en 2017 y generó ajustes en los indicadores, en Santa María Tlahutoltepec 90 por ciento de sus habitantes viven en pobreza.

Y Santos Reyes Yacuná es oficialmente el municipio más pobre del país, con 99.9 por ciento de sus pobladores en esa condición (97.4 en pobreza extrema). Además, 4 de cada 10 pobladores mayores de 15 años no sabe leer ni escribir; 7 de cada 10 viven hacinados y 3 de cada 10 no tiene agua potable.

En días recientes, además, la sequía prolongada en la región ha complicado la siembra de temporal.

El gobierno de López Obrador contempla que haya más eventos de este tipo dedicados a combatir la pobreza y otras problemáticas como las adicciones entre jóvenes. Estima que serán mil 500 millones de pesos los que el gobierno federal recaudará este año gracias a este tipo de subastas. Aún cuando diversos economistas aseguran que el presidente necesitaría de una reforma fiscal y elevar impuestos para que se puedan llevar a cabo todos los proyectos sociales de su administración.

A la subasta acudieron 800 posibles compradores que se registraron ante el Sistema de Administración Tributaria. Lo demás fue cuestión de pujar por la mejor oferta. En realidad estas subastas llevan unos 15 años en el país, pero se hicieron a puerta cerrada y los concursantes “eran puros cuates”, asegura Jesús Sánchez. El hombre trabaja como escolta en la Policía Federal y anda viendo camionetas blindadas.

Sánchez se queja un poco de la vida en general, dice que está decepcionado de su antigua carrera y que no confía más en las autoridades deportivas del país. Se le pregunta sobre qué hacía y él responde que era marchista, que asistió a las Olimpiadas de Beijin, en China, y quedó en octavo lugar. Pero dice que aquello es una mafia, que nadie lo apoyó y ahora trabaja en seguridad. Cuenta que estudia para abogado y se augura una buen futuro.

Los Pinos, donde se llevó a cabo la subasta, fue la casa que ocuparon los presidentes mexicanos durante 70 años. Pero la presente administración, en una decisión llena de simbolismos, decidió desocupar la ostentosa mansión para convertirla en un recinto cultural. Desde entonces el sitio ha sido sede de diversos eventos; el último, esta subasta de más de 80 vehículos de lujo.

Miguel González, de 77 años de edad, vino a la subasta por curiosidad, dice que escuchó el anuncio del presidente y se decidió a venir. El hombre explica que es indignante “la vida de reyes” que llevaban los presidentes, pero también se queja de la vida que se dan “los meros ricos”, los que alguna vez poseyeron estos coches.

De los 82 automóviles subastados, 23 pertenecieron a la Oficina de Presidencia, en su mayoría camionetas Suburban y Taho con blindajes altos. Este lote fue el menos popular, demasiado caro para mantener, explica uno de los asistentes al evento. Los 59 vehículos restantes fueron asegurados por la Fiscalía General de la República, varios de los blindados son auténticos tanques de guerra. Otros entre lo exótico y el lujo.

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