Fuente: Clarín.

El Parlamento del estado de Nueva Gales del Sur, en Australia, aprobó hoy por la mañana que no se penalizara la interrupción del embarazo hasta las 22 semanas de gestación.

La pena, que daba 10 años de cárcel a las mujeres que cometieran la interrupción de su embarazo, fue eliminada luego de que legisladores y legisladoras australianas debatieran por 70 horas en su recinto parlamentario.

Alen Greenwich fue el legislador que emprendió la propuesta de ley, cuando fue aprobada, le llamo “reforma histórica“.

Por otro lado, la sección conservadora de la legislación australiana definiría a la decisión como una derrota para la humanidad: “representa una abdicación dramática de la responsabilidad de proteger a los miembros más vulnerables de nuestra comunidad“, dijo en inglés el arzobispo de Sídney, Anthony Fischer.

Nueva Gales del Sur era el último estado del país oceánico que seguía penando a la mujer por la terminación del embarazo sin estar en riesgo físico o mental.

Claire Mallinson, que es la directora de Amnistía Internacional Australia, dijo: “en línea con el resto de Australia en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, incluyendo el derecho de controlar su propio cuerpo y su salud reproductiva“.

Además de que las mujeres podrán abortar hasta las 22 semanas en Nueva Gales del Sur, también tendrán acceso a un procedimiento médico con una persona profesional y registrada en su sistema nacional de salud.

Este país que ahora es cien por ciento pro aborto es, también, muy estricto con las reglas sanitarias que acompañan a su legislación.

Por ejemplo, en 2006, prohibieron en Australia el medicamento conocido como mifepristona, utilizado para dar término químicamente al embarazo.

El estado australiano que permite la mayor cantidad de semanas a la mujer para llevar a cabo la interrupción legal de su embarazo es Victoria, 24 semanas es su límite, bajo aprobación de dos doctores o doctoras.

Sus legislaciones sobre aborto incluyen también áreas de restricción para protestantes al rededor de las clínicas en donde los contra aborto pueden violar la ley si se acercasen mucho, las distancias van de 50 a 150 metros.