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“Los bosques pueden ser un factor de desarrollo en México” | ENTREVISTA
Por Agencias
15 de septiembre, 2020
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thelma gomez

El manejo forestal comunitario puede ser un motor de la economía, señala Arturo García Aguirre, coordinador del colectivo MeF Bosques, organización que trabaja en el sur de México.
En el estado de Guerrero, García Aguirre trabaja con productores de mezcal para que integren esquemas de sustentabilidad que permitan la conservación de los recursos naturales de la región.

En el Pacífico mexicano, en los estados de Guerrero y Oaxaca, hay una región de 3 millones de hectáreas en donde se unen los bosques de encino y pino con la selva seca; una zona en donde la minería y el saqueo ilegal de recursos amenazan esta biodiversidad.

Ahí también hay un esfuerzo de manejo forestal comunitario que se está generando alrededor del agave, especie emblemática en esa región. El ingeniero agrónomo Arturo García Aguirre, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), especializado en Desarrollo Regional Sustentable y Manejo Forestal y coordinador del colectivo MeF Bosques, colabora con ese proyecto.

Para García, quien también es consultor del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), el manejo forestal comunitario es la fórmula indicada para velar por la economía de las personas que viven en el entorno rural y cuidar los bosques en el país, para protegerlos contra lo que él considera sus principales amenazas: la delincuencia organizada y la corrupción.

¿Por qué impulsar el manejo forestal comunitario en torno al cultivo del agave?

En la Sierra de Guerrero, antes de que los ejidos tuvieran en su poder el control del territorio forestal, las comunidades se dedicaban a dos cosas: la crianza y pastoreo de los chivos a gran escala, y al cultivo del maguey para la elaboración del mezcal. Eran mezcaleros y chiveros. Esto, sobre todo, en las zonas de transición entre la selva baja y los bosques de pino.

El maguey crece en ambos ecosistemas y, particularmente, se estaciona de manera muy clara en las selvas bajas. En muchos casos, los magueyes que se aprovechaban no eran plantaciones, sino agaves silvestres que se colectaban y con ellos se hacían grandes cantidades de mezcal que se comercializaban en toda la sierra de Oaxaca y Guerrero, incluso en Puebla.

El agave es una especie vegetal que le ha dado identidad por siglos al estado de Guerrero. La cultura ancestral está muy ligada al cultivo del agave y a la obtención del mezcal, entonces se convierte en una especie emblemática que da identidad, pero lo más importante es que da medios de vida.

El mezcal, sobre todo en Guerrero, ha permitido fortalecer la colectividad. Por ejemplo, está la organización Sanzekan Tinemi que tiene su sede en Chilapa de Álvarez, Guerrero, pero tiene una influencia importante en todo lo que llaman montaña baja de Guerrero. Esta organización campesina también reúne a maestros mezcaleros y, en las últimas décadas, sus esfuerzos los ha centrado más hacia esa actividad.

La organización no se da por generación espontánea, necesita un eje. En este caso, el eje de nuestros amigos de la montaña baja de Guerrero es el maguey-mezcal. Ejidos y comunidades, pero también campesinos que tienen un poquito de tierra, saben que si se unen pueden tener mejores resultados. Entonces esta especie funciona como un elemento de cohesión, de identidad y de bienestar.

¿Cómo encaja el agave-mezcal en la conservación de los bosques y el desarrollo forestal comunitario?

Cuando la gente empieza a tener mejores posibilidades de vida en torno a la producción de mezcal, también se dan algunas amenazas para algunos recursos naturales.

Hemos trabajado con esta organización para buscar que todos los recursos naturales (como la leña) que se utilizan para la elaboración del maguey-mezcal tengan esquemas de sustentabilidad. Algunos productores trabajan esta sustentabilidad desde hace décadas, pero otros han descuidado la red de recursos naturales que están alrededor del maguey. Al inclinarse solo por la parte productiva, pierden de vista la parte del sustento, la gran cantidad de masa forestal que se utiliza como fuente de energía calorífica para la fabricación de mezcal.

El mezcal necesita coserse y destilarse, para eso se necesitan grandes cantidades de calor que solo la leña le otorga. La leña proviene de encineras, proviene de arbolado de ecosistemas forestales, de especies de selvas bajas que pueden generar grandes contenidos calóricos. Si la gente pierde de vista que el sustento del mezcal es toda una red de recursos naturales, pues entonces se empiezan a perder estos recursos naturales solo con el afán de producir más.

¿En el manejo de bosques, la leña no se valora como debería ser?

Efectivamente. Y por eso cada vez hay más pueblos en donde tienen que ir a lugares más lejanos para recolectar la leña o la tienen que comprar. Se han acabado sus bosques y sus pedacitos de selvas secas que les estaban proporcionando leña para el maguey. Ahí comienza una dependencia: si yo dependo de alguien que me venda la leña, me puede subir el precio. Dependo de él. Si hay escasez, dependo de él.

En algunos lugares han mantenido sus recursos naturales, han establecido reglas para el manejo de sus bosques, para no sufrir por la leña. Producen mezcal y mantienen el equilibrio en sus redes de recursos naturales. En esos lugares trabajan para tener un producto mezcalero derivado del agave como especie fundamental, pero ligado a especies forestales, al arbolado. Con ellos estamos trabajando para tener esquemas de manejo forestal que permita tener buenas prácticas.

¿Cuál es su valoración sobre el manejo forestal comunitario en México?

Es una estrategia fundamental para desarrollar una política pública en la que el sector forestal sea un motor importante de la economía.

Es una herramienta para que el medio rural tenga mejores posibilidades de desarrollarse, particularmente de manera social, en paz y con ello tener mejores beneficios económicos de desarrollo y crecimiento. El manejo forestal comunitario es imprescindible, desde el punto de vista de una política pública seria en este país.

El asunto es que no se ha visto el manejo forestal comunitario como algo prioritario. Sí se ha buscado fortalecer las capacidades de los ejidos y comunidades para que puedan manejar sus bosques y obtener el bienestar de ellos. Pero, me parece, ha faltado el énfasis de que este modelo tiene importantes beneficios sociales.

El asunto es lograr un enfoque que tenga como centro de la discusión la mejora en la vida rural y de las familias que ahí habitan. Seguimos teniendo en este país un montón de operaciones forestales que culminan en que los dueños de los bosques venden su producción forestal en pie (los troncos, sin ningún trabajo de transformación); salvo algunos ejemplos muy importantes que han logrado desarrollar empresas forestales. No se ha dado la importancia al desarrollo de las capacidades comunitarias para asumir por completo la cadena productiva.

El acompañamiento a las comunidades ha sido limitado. En algunas épocas ha habido mucha asistencia técnica; incluso, vemos muchos aserraderos que se instalaron y ahora están abandonados. El esquema de acompañamiento al manejo forestal comunitario ha sido muy limitado, porque ha sido por proyectos y por algunos meses. No son proyectos de largo plazo.

Las comunidades deben asumir el proceso completo: desde el control de su territorio, pasando por el manejo de sus bosques, por implementar técnicas y modelos adecuados en materia silvícola, incluso genética, y finalmente la transformación y la comercialización.

Leer nota completa: https://es.mongabay.com/2020/09/bosques-mexico-entrevista-arturo-garcia-aguirre/

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