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Buscar entre el riesgo y la necesidad
Por Alianza de Medios
03 de agosto, 2021
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Piedepagina.mx / Texto: Daniela Rea / Foto: Especial

  • Las mujeres de Guanajuato buscan a sus familiares desaparecidos en medio de la violencia, el hostigamiento y amenazas directas en su contra

GUANAJUATO. – El pasado 24 de julio un grupo de hombres armados interceptó a familiares de personas desaparecidas que hacían una prospección en los alrededores de Cuerámaro para buscar fosas clandestinas. Los hombres armados les cerraron el paso, después las siguieron cuando ya iban de salida a la carretera y detonaron sus armas mientras ellas huían en un descampado, donde esperaron varias horas a que llegaran autoridades para protegerlas. 

Esta última amenaza revive el clima de inseguridad en el que las familias de desaparecidos del estado han tenido que buscar a sus ausentes. Apenas el 29 de mayo, Javier Barajas, integrante de la Comisión Estatal de Búsqueda, fue asesinado en Salvatierra. Javier buscaba a su hermana Lupita, una joven que fue desaparecida y encontrada muerta.

Cuatro mujeres buscadoras de distintas regiones del estado y de distintos colectivos dijeron a Pie de Página –de manera anónima para no exponerlas a más riesgos– que la inseguridad y las amenazas directas que han sufrido compromete su trabajo de buscar a los desaparecidos, pero que buscar es un derecho de ellas y ser encontrado también es un derecho de sus hijos. 

Raymundo Sandoval, académico, defensor de derechos humanos y acompañante de las familias buscadoras en Guanajuato, dice que el Estado debe garantizar la seguridad de las familias al buscar, porque es su derecho, y no privarles de hacer las búsquedas en aras de evitar riesgos por inseguridad.

“Es como cuando a un periodista le piden ser extraído de un lugar por riesgo y termina dejando de escribir; acá el contexto obliga a las familias a dejar de hacer lo que hacen y de alguna manera es el Estado el que establece mecanismos que terminan desencializando la práctica de defensa de derechos humanos en función de una supuesta protección que termina siendo un yugo”.

Guanajuato vive tiempos de mucha inseguridad. En el 2020 sufrió 3 mil 359 homicidios dolosos, casi 10 cada día, la mayoría con arma de fuego; desde el 2009 al 2020 casi 2 mil 500 personas han desaparecido y al menos 215 fosas clandestinas han sido encontradas.

‘Nunca había sentido el miedo’

“Han sido muchos sucesos de violencia, uno tras otro y éste ya fue como el último, el más fuerte, el más duro”, dice una buscadora. “He recibido mensajes de amenazas con referencia a que estoy buscando a los desaparecidos, llamadas diciéndome que me van a matar, ya tengo una denuncia en Fiscalía por estas amenazas”.

El 24 de julio un grupo de buscadoras acudió a Cuerámaro a hacer prospección de un lugar donde podía haber una fosa; llegaron al punto, hicieron búsqueda y vieron que era “positivo”, es decir, que encontraron restos humanos. Salieron del lugar a una zona con señal para avisar a Fiscalía el hallazgo y que ésta llegara a hacer el levantamiento de los cuerpos.

Ahí vieron una camioneta con personas armadas y de inmediato las buscadoras que fueron a avisar a la fiscalía, volvieron al predio por sus compañeras para salir del lugar.

Más adelante, ya en el trayecto de salida de la ciudad y hacia la carretera, las buscadoras fueron perseguidas por dos motocicletas y una de las mujeres apretó el botón de pánico del Mecanismo Federal de Protección a Defensores y Periodistas. Desde ahí les informaron que ya iban las patrullas a resguardarlas. De la fiscalía de Guanajuato no sabían nada. 

El grupo de buscadoras salió de la ciudad a la carretera y ahí vieron a la misma camioneta que encontraron en el lugar de prospección. Intentando escapar en su auto, cayeron en una zanja; la camioneta y otra más les cerraron el paso y las mujeres se bajaron corriendo a esconderse entre sembradíos. Desde ahí escucharon detonaciones y esperaron varias horas a que llegara la seguridad.  

“No teníamos noción del tiempo, oscureció y estuvimos como tres, cuatro horas, en el surco, esperando, porque tenían nuestra ubicación los del Mecanismo, como a las 11 de la noche llegaron las patrullas, nos subieron, estábamos en estado de pánico. Nunca había sentido tanto miedo”, dice una de las buscadoras, quien tenía botón de pánico del Mecanismo desde que recibió amenazas meses atrás.

“Hay que revisar por qué el llamado que hicieron las buscadoras a los mecanismos de protección no fue atendido de inmediato, apretaron el botón de seguridad del Mecanismo Federal”, dice Raymundo Sandoval, «y se debe verificar si la respuesta de seguridad que se activó fue desde el gobierno estatal y por eso tardó en llegar».

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