“Mamá, ¿por qué nos van a matar?”: el infierno del secuestro de migrantes en México

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El secuestro de migrantes es un delito imparable, que no ha logrado frenarse, ni siquiera con la militarización de las fronteras. Con frecuencia los delincuentes son apoyados por autoridades locales. Aquí una historia de horror, común en el infierno migrante que es México.

Por Rocío Gallegos | Fotografías y video: Alicia Fernández

Ciudad Juárez. Irene temblaba mientras corría en la oscuridad junto a su hija de 9 años. Minutos antes habían escapado de una casa donde permanecieron secuestradas por casi dos meses.

Habían llegado a esta ciudad fronteriza desde El Salvador, de donde son originarias, con la esperanza de cruzar a Estados Unidos.

No lo consiguieron. En vez de encontrar una mejor forma de vida fueron encerradas junto con otras 15 personas migrantes, todas de Centroamérica.

“No sabía ni para donde agarrar”, cuenta Irene. Su nombre real fue cambiado por seguridad pues el grupo que la secuestró es apoyado por supuestos policías locales.

Además, ella aún permanece en la población donde sufrió el plagio. “Llevaba ganas de llorar, yo me sentía con miedo, pero miedo horrible de que me encontraran en la calle”, recuerda.

Mientras escapaba de su secuestro, llamó a uno de sus familiares quien le aconsejó pedir apoyo a la policía. “Me dijo: ‘te van a ayudar’. Le respondí que no le ayudan a uno, ellos mismos me van a volver a llevar a ese lugar”.

La mujer de 26 años sabe de lo que habla. En algún momento durante el largo período de su plagio escuchó que se acercaba una camioneta. Inclusive vio las luces características de una unidad policíaca.

“Un día yo me alegré cuando oí la patrulla y vimos las sirenas. Dijimos ‘ya nos van a sacar de aquí’. ¡No!, entraron (policías) encapuchados con otros dos hombres y nos dijeron ‘apúrense, apúrense, agarren sus cosas que nos vamos de aquí”.

Luego “nos metieron a las patrullas y, en el camino, ellos platicando como si nada. Nos llevaron a otra casa y nos dejaron ahí”.

Irene asegura, sin dudar, que agentes policiacos que se trasladan en unidades que traen la leyenda de Policía Municipal y Policía Estatal, están “arreglados” con traficantes de personas, e inclusive utilizan sus unidades para trasladar personas migrantes de una casa de seguridad a otra.

Una compleja y grave situación para la mujer, quien huyó de El Salvador con una de sus dos hijas para escapar de amenazas de muerte por pandillas de Maras.

La intención era llegar a Virginia, en la costa este de Estados Unidos, donde la esperaba parte de su familia.

A Ciudad Juárez llegaron al mediodía de un jueves y de inmediato, a las 6:30 de la tarde, cruzaron la frontera y se entregaron a la Patrulla Fronteriza para solicitar asilo humanitario. No lo consiguieron. A las 11 de la noche, fueron expulsadas a México donde se encontraron con un infierno.

Un grupo de personas migrantes deportados esperan en el puente Internacional Paso del Norte, luego de ser expulsados de Estados Unidos

Irene cuenta que intentó volver a cruzar la frontera y para ello se acercó a un grupo de traficantes de personas, conocidos como polleros.

La joven y su hija volvieron a suelo estadounidense y, otra vez, las regresaron. De nuevo en Ciudad Juárez, fueron secuestradas.

Los captores se comunicaron con sus parientes en Virginia y exigieron cinco mil dólares por cada una como rescate. Pero la familia no tenía ese dinero.

Una noche, tras varios días de negociaciones, los secuestradores les advirtieron que serían asesinadas. “Mi hija se puso a llorar y me dijo: ‘mamá ¿por qué nos van a matar?”, cuenta.

Secuestros imparables

El caso de la joven salvadoreña y su hija es frecuente en México, donde, según organizaciones civiles, la mayoría de las personas migrantes sin documentos sufren algún tipo de violencia a su paso por el país.

No es algo nuevo. El informe Especial sobre la Situación que Guarda el Tráfico y el Secuestro en perjuicio de las Personas Migrantes en México 2011-2020, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), establece que en la última década más de 70 mil personas migrantes fueron víctimas de tráfico y secuestro en el país.

La mayoría de los casos ocurre en Chiapas, Nuevo León, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas. Las víctimas fueron sobre todo personas migrantes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Cuba.

Pero no fueron todos los que se cometieron, pues el número real era muy superior. “Es una práctica de mayores dimensiones, que la que aquí se presenta y, por lo tanto, esta investigación arroja una cifra mínima”, advierte el informe.

Leer nota completa: https://laverdadjuarez.com/2022/05/30/mama-por-que-nos-van-a-matar-el-infierno-del-secuestro-de-migrantes-en-mexico/