Diana Manzo
Oaxaca, Oax.- “A 7 años, 84 meses, 2 mil 555 días del 2 de junio de 2018, de nueva cuenta estamos aquí como lo hemos hecho cada año para exigir justicia para María del Sol” dice su madre, la periodista y activista oaxaqueña, Soledad Jarquín Edgar, al leer un pronunciamiento.
En la Monumenta de la capital de Oaxaca, entre flores, velas y rodeada de amigas, Jarquín expone que 7 años después, la impunidad y complicidad del crimen en contra de María del Sol son una realidad: “No hay justicia ni castigo para quienes la mataron”.
Acompañada de amigas, de integrantes de la colectiva Consorcio y de otras colectivas más; la periodista oaxaqueña recordó que en estos 84 meses sin María del Sol ha sido un tiempo suspendido para quienes siguen la vida sin ella, alimentando su recuerdo en silencio o entre pláticas, mirando sus fotografías colocadas en la pared, escuchando una grabación con su voz, o viendo un video en el que aparece.

Las primeras 2 horas del 2 de junio del 2018 habían transcurrido, cuando María del Sol -entonces de 27 años de edad- fue asesinada junto con Pamela Terán de 29 años, quien era regidora de Energía con licencia y candidata a segunda concejal del Ayuntamiento de Juchitán por la alianza PRI-PVEM en la región del Istmo de Tehuantepec.
María del Sol se desempeñaba como jefa del Departamento de Comunicación Indígena Intercultural de la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI), y había sido enviada contra su voluntad para apoyar la campaña electoral de Hageo Montero López, candidato a la presidencia municipal y hermano del jefe de María del Sol, Francisco Javier Montero López, entonces titular de la SEPIA.
“Ustedes lo saben, hemos tocado todas las puertas en lo local, nacional e internacional, la impunidad no será mi silencio, aquí sigo esperando la resolución del caso por parte del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW)”, señala la periodista.
También asegura, que las y los funcionarios de todos los niveles de gobierno también saben de este feminicidio, pero no hay respeuesta.
Aseveró que a lo que se ha enfrentado es la indiferencia, omisiones, burlas, obstáculos con estoicismo y su lucha es la resiliencia para no quebrantar sus vidas y seguir.
“Dimos puntual lectura y seguimiento a cada una de las más de 10 mil fojas que componen los cuatro expedientes fundamentales: homicidio calificado, robo agravado, delito electoral (en parte) y feminicidio.
”Además de otras cinco mil fojas más o menos de otras dos carpetas más, una por corrupción y desvío de recursos por la vía de la justicia administrativa y un procedimiento especial sancionador que llegó a todos y cada uno de los tribunales en el ámbito local y del Poder Judicial Electoral de la Federación.
”Todavía lamento que dos de esas carpetas hayan sido sobreseídas, porque no había más posibilidades de investigar, como nos dijeron”, recalca.
Lamenta que a pesar de haber hecho todo lo que les ha tocado hacer, no hay ninguna respuesta.
“El feminicidio de María del Sol Cruz Jarquín y por ende de Pamela Terán Pineda y el homicidio de Adelfo Jiménez Guerra, fue un crimen de Estado, de eso ya no tenemos ninguna duda.
”Frente a nuestros esfuerzos por la verdad y la justicia, el Estado hizo lo contrario, sus funcionarios faltaron a su deber”, asegura.
En lo particular, dijo la también activista, es que el silencio es su mayor enemigo, y por ello durante estos años he armado la verdad histórica que próximamente presentará a través de un libro que da cuenta de esa historia que ha vivido en siete largos años.
En él demuestra los yerros de tres fiscales; los errores de jueces que ignoran las leyes y la intromisión de otros poderes ajenos a la impartición de justicia.
“Este crimen de Estado es un entramado maloliente de impunidad, corrupción y complicidad construido desde el intrincado tejido del poder político y el poder delincuencial”, concluyó.
