Nadie puede acercarse a los vehículos, nadie puede sacarlos.
Pueblo indígena, regido por usos y costumbres ancestrales, este enclave de carreteras sinuosas y espléndidos oyameles, vive fuera de la ley.
Son decenas y decenas de autobuses, camiones, trailers y furgonetas secuestrados por los estudiantes normalistas en su pulso contra la reforma educativa.
Sólo si el Gobierno se sienta a negociar, liberaremos los vehículos, pero, atención, ya no confiamos en nadie”, zanja el comunero-jefe.
Miran con desconfianza al periodista y más aún al fotógrafo, a quien han rodeado mientras tomaba imágenes de los transportes.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/04/mexico/1475603380_476672.html
