Ese era el Maestro, aquel profesor de periodismo que difundía, no ya conocimientos, sino que era él mismo esos conocimientos.
¿Hay algún motivo para guardar luto por ese tiempo pasado que ya no volverá?
Claro que no, pero eso tampoco sería razón para dejar de hacer balance de lo que ganamos y de lo que perdemos con la defunción del Maestro.
El Maestro era un humanista, no un ingeniero de sistemas.
A comienzos del siglo XVI Erasmo de Rotterdam podía acumular la totalidad del saber, filosofía, teología, literatura, ciencia, astrología de su tiempo.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/08/actualidad/1475879350_593205.html
