Al lado, su hijo David Santiago hacía dibujos alusivos a la paz en pequeños papeles que ahora decoran el campamento.
No perdemos la esperanza, en Colombia queremos paz.
En total, padre e hijo durmieron tres días en la plaza más importante de Colombia.
Aquí ya somos como 150 personas pero detrás está el esfuerzo de al menos 500 personas que vienen y nos apoyan.
“Me duele la forma en que este país se ha partido en dos bandos, no podemos seguir divididos.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2016/10/13/como-es-acampar-hasta-que-llegue-la-paz/
