El próximo Trump buscará construir una base amplia y heterogénea, una coalición inclusiva que cortará el sistema de partidos de manera transversal.
El próximo Trump no será la antipolítica, porque el populismo es la híper política.
A menos que haya una profunda reforma con más democracia, no con menos, le quedará en bandeja a un próximo Trump capitalizar todo aquello que éste ha hecho tan visible.
Disfuncional, con partidos fragmentados y con una caída histórica en los niveles de credibilidad social, de hecho, el sistema político post-Trump está servido para un próximo Trump, alguien más sutil y más demagógico.
Un Trump populista habría capturado una porción importante de la base de Sanders usando su agenda proteccionista, lo cual le habría permitido cultivar el apoyo de sectores sindicales, eminentemente demócratas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/15/actualidad/1476565695_898821.html
