Federico García Lorca iba para músico pero a su padre, un rico terrateniente andaluz, esa vocación no le parecía lo suficientemente seria.
Y de la música, explica Samuel Diz, recibió el concepto de “duende”, ese poder inexplicable sobre el que pronunció su célebre conferencia Teoría y juego del duende y que ha atraído a cantautores como Bob Dylan o Patti Smith.
“La música siguió muy presente en la obra de Lorca”, explica Diz, autor de un disco titulado como el primer libro de Lorca e investigador experto en la relación de la Generación del 27 con la guitarra.
“Él mantuvo en su interior el ritmo y la melodía y eso se nota en lo que escribió después”.
Galicia celebra estos días el centenario de aquella crucial conversión.
Fuente original: Cuando Lorca pudo ser Dylan | Galicia | EL PAÍS
