En dicha plaza podrá comprar puntualmente en su mercadillo de alimentos y artesanía.
Si es más de pintxos, abra boca con el afamado huevito frito, “para comer de un bocado”, de Sagartoki (19) (Prado, 18), mientras brinda con un txikito (vino) o un zurito (cerveza) por una ciudad, Vitoria, en la que apetece quedarse a vivir.
Otro de los símbolos de la ciudad está en la plaza del Arca: la escultura en bronce de El Caminante.
Para hospedarse en Vitoria, el NH Canciller Ayala (12) (Ramón y Cajal, 5) es de los más céntricos.
Podrá acceder al antiguo depósito de aguas a través de un subterráneo, un peculiar espacio transformado en sala de exposiciones.
Fuente: http://elpais.com/elviajero/2015/10/01/actualidad/1443696499_877841.html
