Solo que Aylan Kurdi ya no despertará de ese sueño, ni volverá a sentir en su boca el tibio dulzor de la leche.
Era el portador compasivo, para quien el peso de los niños se confunde con la dulce gravidez del sentido: un peso que se transforma en gracia.
Sin embargo hay imágenes que tienen el raro poder de enseñarnos a ver lo que antes no queríamos o nos negábamos a aceptar.
Para ellos el bien es algo tan sencillo como mecer una cuna para que un niño se duerma.
En un plató de la televisión alemana, Angela Merkel respondía las preguntas de un grupo de jóvenes.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/06/opinion/1444146384_171616.html
