Solo tres años después, cuando ganó su confianza, pudo trasladar las clases a las aulas que había construido el ACNUR.
Aqeela Asefi es una mujer con una misión: educar a las niñas afganas aunque sea llevándoles la escuela a la puerta de sus casas.
Sin embargo, aún hay muchos lugares, tanto en Pakistán como en Afganistán, donde los niños y, sobre todo las niñas, no están escolarizados.
“Hay que encontrar fórmulas innovadoras que tengan en cuenta las sensibilidades culturales para llegar hasta el mayor número de niñas, incluso si tenemos que hacer algunas concesiones”, defiende durante una conversación en la sede del ACNUR en Ginebra, horas antes de recibir el galardón.
Pero reconoce que siempre ha habido un sector de la sociedad afgana opuesto a la educación, en especial de las niñas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/07/actualidad/1444204466_474397.html
