Cada año, la Academia Sueca pide a cerca de 700 personas e instituciones de todo el mundo que propongan a sus candidatos al premio Nobel de literatura.
Es experta en la obra de Marcel Proust, que, como se recuerda cada vez que se hace una quiniela con los candidatos, no llegó a ganar el premio Nobel.
Cuando volvieron, su interlocutor le anunció que era el secretario de la Academia, que le habían concedido el Nobel Literatura y que la noticia se haría pública en un cuarto de hora.
En 1964 su compatriota Jean-Paul Sartre había escrito a Estocolmo anunciando que rechazaría el premio en caso de que se lo diera.
Según los testimonios de los afortunados y al contrario que la mayoría de los premios literarios del mundo, la Academia Sueca no avisa a los galardonados más que con unos minutos de antelación.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2015/10/07/actualidad/1444243131_578452.html
