El fiscal militar solicitó cinco meses y un día de prisión y el juez, finalmente, condenó al acusado a la pena mínima por ese delito: tres meses y un día.
— «Primero quiero hablar con la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles)», dice el guardia que le respondió.
El sargento imponía su autoridad y el guardia se resistía a la «arbitrariedad» y a los supuestos «malos modos» de su superior, a quien casi duplicaba la edad y el tiempo en el cuerpo.
En la sentencia, se sostiene la acusación argumentando que el acusado profirió los insultos “bajito”, con el fin de que nadie le oyera.
A la vuelta de las vacaciones el sargento Pedro Gallo Sanz le llamó a su despacho:— «Firme estos dos expedientes por lo ocurrido antes de irse de vacaciones», recuerda que le dijo.
Fuente: http://elpais.com/politica/2015/10/14/actualidad/1444812250_780218.html
