A sus 46 años, madre de cinco hijos, lo poco que sabe de La guerra de las galaxias es de oídas.
Túnez, que presume de la variedad y originalidad de su oferta para los viajeros, lucha ahora por recuperar la capacidad de seducción.
De las construcciones vacías ya no surgen los tipos fronterizos de otra galaxia, sino los desterrados de la nuestra.
Son niños de la zona y sus zorritos del desierto, criaturas tan perfectas que parecen dibujos animados, encadenados a la mano.
Dejados a su suerte, acaban, en el mejor de los casos, convertidos en extraños lugares de culto y peregrinación.
Fuente: http://elpais.com/elviajero/2015/06/25/actualidad/1435228441_437135.html
