Aparecen horarios comerciales continuados y en muchos casos, nocturnos o de madrugada.
El pequeño comercio se encuentra con más dificultades para soportar horarios flexibles y se defiende imponiendo las mismas limitaciones a sus grandes competidores.
Y no porque, como en otros tiempos argumentó Esperanza Aguirre, la liberalización aumente los ingresos del comercio —sólo en algunos sectores se producen crecimientos significativos de las ventas— sino porque es un servicio al que tiene derecho el consumidor.
Con una precisión: no basta con decretar la libertad de horarios; los municipios tienen que dotarse de las infraestructuras adecuadas, con el fin de evitar los colapsos en los núcleos urbanos.
La norma correcta es la libertad absoluta de horarios.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/18/opinion/1445179691_385096.html
