Quizá hoy podríamos parafrasearla diciendo: “Montesquieu ha muerto, Voltaire ha muerto, Kant ha muerto… y quienes quisimos ser ilustrados no nos encontramos nada bien”.
Pero la Ilustración no fue solamente una apología del racionalismo sin cortapisas religiosas o consuetudinarias.
Los campos de concentración, tanto Treblinka como el Gulag, provenían de la aplicación del método industrial al exterminio humano.
En una palabra, frente a los creyentes que aceptan, tiemblan y confían, los ilustrados son pensantes que ponen en cuestión, discuten, concluyen… y también confían.
La Ilustración.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2015/10/16/babelia/1445013400_660365.html
