Pero mientras eso sucede, bienvenida sea esta época no tan distinta a aquella que se definió con un grito que aún sigue vivo: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”.
¿Quién dijo que serían simplemente como niños malcriados y se abstendrían de votar?
Y en ese sentido, el debate está claro: ¿Pueden los sistemas políticos poner en marcha las propuestas de los jóvenes y asimilarlos?
En mi opinión, prefiero pensar que el futuro nos llevará a poner punto final a los viejos sistemas.
En todo caso, lo único cierto es que no hay una propuesta para el fin de los sistemas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/14/actualidad/1455479436_802530.html
