Ante el espectáculo electoral, es cada vez más necesario el espectáculo cultural no sólo para propósitos de propaganda, sino para la pura credibilidad.
No hay disputa que una figura cultural es mucho más creíble que la gran mayoría de los políticos.
No invitó a un gran intelectual, y menos a otro político, invitó a El jefe Bruce Springsteen.
Y los políticos –y sus estrategas– lo saben.
Los Beatles sobrevivientes aún no han dicho si se oponen a que se use su música.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/15/opinion/025o1mun
