No hay escape a la vista sino el que pueda inventarse a partir de las capacidades y potencialidades de cada quien.
Nunca hemos sido más globales que hoy, pero nunca hemos estado tan solos y carentes de apoyo o auxilio foráneo.
Digamos que el mundo entró en una zona nebulosa y nosotros con él.
Para buena parte del planeta, este horizonte significará más penuria y menos esperanzas de una mejoría aunque sea de a poco.
La probabilidad de otra ronda recesiva en el mundo crece con los días, a pesar del esfuerzo estadunidense por afirmar su recuperación.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/21/opinion/006a1pol
