Con esas actitudes no hubiera habido Transición en España.
Tuvo que ganar el apoyo de la izquierda abertzale a su resolución en contra de la violencia a través de un proceso asambleario, logrando un 80% de respaldo.
Es verdad que a Otegi debe lograr que Sortu reconozca el daño causado a las víctimas.
Esta última fase la protagonizó su compañero, Rufi Etxeberria, porque Otegi la siguió desde la cárcel, acusado de colaboración con el terrorismo por reorganizar la ilegal izquierda abertzale.
Esa reorganización tenía por objeto el cese definitivo de ETA como los hechos han confirmado y lo manifestaron todos los partidos vascos, excepto el PP.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/03/01/actualidad/1456852184_936812.html
