Como jefe del Estado le corresponde el papel de designar un nuevo candidato, previa consulta con los líderes políticos.
Nunca se habían necesitado tantos apoyos diferentes para formar Gobierno y nunca había fracasado ningún candidato a la investidura.
El presidente del Gobierno en funciones, que un día antes había dicho que iba a aceptar el mandato para la votación de investidura, dejó al Rey con los papeles (que ya estaban preparados) colgados.
El sentido común y la experiencia del último mes aconsejan que el Rey deje pasar un tiempo razonable antes de volver a convocar una nueva ronda de consultas.
Las dos sesiones de debate sobre la investidura de Sánchez han subido el tono de la discusión y han roto casi todos los puentes para lograr una mayoría suficiente para formar Gobierno.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/05/opinion/1457199759_115651.html
