Al minuto 14, el partido se interrumpió para recordar a Cruyff.
Por su parte, Holanda enseñó los motivos por los que desapareció con estrépito el pasado invierno del mapa europeo al no clasificarse para la Eurocopa.
De fútbol no hubo mucho en Ámsterdam, pero no era lo más importante de la velada en un momento en el que convenía homenajear a las nuevas víctimas del terrorismo y recordar a la figura del genio que era Cruyff, padre futbolístico de Holanda.
Pocas veces en la historia del fútbol moderno, un partido, aunque solo fuera amistoso, se disputó en un ambiente tan marcado por el dolor y la tristeza.
Pero en vez de conmemorar a la figura de Cruyff en silencio, los 22 jugadores y los 60.000 asistentes le dieron una ovación de gala con el estadio puesto en pie y con grandes pancartas honoríficas.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/03/26/actualidad/1458950789_358388.html
