En todo caso, que para tales preguntas los líderes de Podemos parezcan carecer de respuestas mínimamente satisfactorias no es en el fondo lo más grave.
O, si se prefiere (por qué no decirlo), de recorrer la distancia que separa la indignación de la argumentación.
Porque, por más cargado de razón que pudiera estar aquel grito, la política obliga a que dicha razón sea mostrada en público.
La distancia se podrá recorrer con mayor o menor celeridad, pero, en todo caso, no puede ser obviada.
¿O es que acaso en el resto de países europeos gobernados por partidos socialdemócratas sigue habiendo lo que había hace décadas?
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/04/opinion/1457121410_349601.html
