“Los dioses no tienen cuerpo”, escribe Barrera.
Chávez entiende la enfermedad en clave política: “Acababa de mandar también otro mensaje, estaba dejando claro que la única voz autorizada para hablar de su cuerpo era la suya.
En su admirable novela Patria o muerte, Alberto Barrera plantea la paradoja de un hombre que gobierna su país con absoluto sentido del control, pero encuentra una inesperada región indómita: su propio cuerpo.
Sin embargo, ya Gógol descubrió que no hay nada más risible que el cuerpo humano, ese depósito de misterios que tiene una idea genial y luego un retortijón.
Todo se ha polarizado en Venezuela: “La única síntesis de esa dialéctica era el mal humor”, escribe Barrera.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/01/mexico/1459544702_591006.html
